Las apuestas alcistas sobre el yen se deshacen en un mínimo de nueve meses
La operación que debía simbolizar el gran regreso del yen fuerte se está convirtiendo en un recordatorio de los peligros de las posiciones masificadas. Tras meses construyendo una de las mayores apuestas alcistas sobre la moneda japonesa en décadas, los инвесторы se encuentran ahora con un yen que ha caído a mínimos de nueve meses, rondando los 155 por dólar, y les obliga a salir a toda prisa del trade.
Del consenso al giro brusco en posiciones
Durante buena parte del año, muchos fondos macro y grandes gestoras compraron la misma historia: Japón por fin sale de la trampa deflacionaria mientras la economía estadounidense empieza a perder tracción. En ese guion, el Banco de Japón normaliza poco a poco su política, la Reserva Federal se acerca a recortar tipos y el amplio diferencial de rendimientos se estrecha a favor del yen.
La realidad ha resultado menos amable. El crecimiento de Estados Unidos ha resistido mejor de lo previsto y las expectativas de un ciclo rápido de recortes se han moderado. Los rendimientos de los Treasuries siguen elevados, mientras que las rentabilidades japonesas permanecen limitadas. El resultado es que los clásicos carry trades vuelven a ser atractivos y mantener una divisa de bajo rendimiento como el yen en el lado largo se ha vuelto costoso.
A medida que el USD/JPY superó 154 y llegó a tantear niveles por encima de 155 esta semana, muchos de los largos especulativos acumulados en futuros y opciones empezaron a deshacerse. Los dealers hablan de un “squeeze ordenado” más que de pánico, pero el mensaje es claro: lo que parecía una historia macro de sentido único ahora genera muchas más dudas.
Una política que no tiene prisa por un yen fuerte
El contexto político en Tokio tampoco acompaña a la narrativa del yen alcista. La primera ministra Sanae Takaichi ha colocado en puestos clave a perfiles pro-estímulo y ha dejado claro que prefiere un mix de fuerte gasto fiscal y bajos costes de financiación para apuntalar el crecimiento. Ese tipo de combinación suele asociarse con una moneda más débil, no más fuerte.
Por su parte, el Banco de Japón intervino por última vez en el mercado y subió ligeramente los tipos en 2024, dando un breve respiro al yen. Desde entonces, los responsables de política insisten en que cualquier endurecimiento adicional será, como mucho, gradual y limitado. El mercado sólo descuenta un puñado de pequeñas subidas el próximo año, insuficientes para cerrar la brecha con Estados Unidos.
En este escenario, las advertencias verbales y la amenaza de intervenciones puntuales se han convertido en las principales herramientas contra la debilidad del yen. Pero sin un giro claro en la política del BoJ, y sin un apoyo explícito desde Washington, muchos desks dudan de que compras esporádicas de yen consigan algo más que frenar el movimiento, salvo que la divisa se deslice hacia zonas mucho más extremas.
Por qué importa para el forex y más allá
El yen sigue siendo una pieza central en los mercados globales de financiación. Una moneda débil y de bajo rendimiento favorece las estrategias de carry hacia divisas asiáticas y emergentes de mayor retorno. Si USD/JPY continúa escalando, esas operaciones pueden volver a resultar atractivas en el corto plazo, al precio de aumentar el riesgo de una corrección violenta si Japón termina endureciendo con más decisión.
Para la economía japonesa, el movimiento también tiene dos caras. Los exportadores y los índices bursátiles con fuerte exposición exterior tienden a celebrar una moneda más barata, mientras que los hogares ya sufren un aumento del coste de las importaciones y una inflación por encima del objetivo. Cuanto más caiga el yen, mayor será la presión política sobre Tokio y el BoJ para actuar, incluso si preferirían priorizar el crecimiento.
En qué se fijan ahora los traders
En el muy corto plazo, las mesas de negociación observan tres indicadores clave:
- el tono con el que el Ministerio de Finanzas japonés hable de movimientos “unilaterales” si USD/JPY vuelve a atacar los máximos recientes;
- si los datos de posicionamiento confirman que la mayor parte de los largos especulativos ya se han cerrado o si queda todavía munición por descargar;
- y si los próximos datos de Estados Unidos y los mensajes de la Fed consolidan o destruyen el escenario de un único recorte de tipos en diciembre.
Por ahora, la tesis de un gran regreso del yen no está muerta, pero sí retrasada. Hasta que la dirección de la política económica en Tokio y la trayectoria de la Fed empiecen a alinearse, apostar por un repunte fuerte y duradero del yen seguirá siendo una operación de alta convicción en un mercado que, paradójicamente, anda escaso de convicción.