El yen marca un mínimo récord frente al euro mientras la nueva primera ministra apuesta por subidas lentas
El yen vuelve a estar bajo presión y, esta vez, el movimiento llega desde Tokio tanto como desde Wall Street. La nueva primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha dado a entender que prefiere mantener unos costes de financiación bajos y subir los tipos solo «paso a paso», justo cuando la moneda cayó a un mínimo histórico por encima de 179 por euro y ronda mínimos de nueve meses cerca de 155 por dólar.
Qué ha cambiado en Tokio
Las palabras de Takaichi reforzaron la percepción de que ni el Gobierno ni el Banco de Japón tienen prisa por poner fin de forma contundente a la política ultraflexible. El mercado sigue viendo solo una probabilidad moderada de subida de tipos en diciembre, aunque la debilidad del yen ya ha llevado al EUR/JPY a nuevos máximos históricos y mantiene al USD/JPY anclado en niveles donde los operadores empiezan a hablar de riesgo de intervención. El mensaje que han oído los inversores es sencillo: primero apoyar el crecimiento, luego preocuparse por el tipo de cambio.
Ese enfoque choca con un entorno en el que la mayoría de los grandes bancos centrales ya están inmersos en ciclos de relajación. Los amplios diferenciales de rentabilidad significan que los inversores japoneses siguen siendo recompensados por enviar capital al exterior, mientras que los fondos globales tienen pocos incentivos para aparcar dinero en activos en yenes hasta que aparezca a la vista un giro claro de la política.
Para muchos fondos macro, el yen ha vuelto discretamente a ser la moneda de financiación por defecto.
Por qué las mesas de FX miran de cerca
Para los operadores de divisas no se trata de otro titular más sobre un yen débil. Tres temas coinciden al mismo tiempo:
- Vigilancia de la intervención: Cada vez que el USD/JPY se acerca a 155 y el EUR/JPY se adentra en territorio desconocido aumentan las probabilidades de advertencias verbales más duras desde Tokio y, con el tiempo, de medidas reales.
- Carry frente al miedo: Mientras la volatilidad se mantenga contenida, seguir financiando posiciones largas en divisas de mayor rendimiento con posiciones cortas en yenes resulta atractivo; pero cualquier indicio de presión coordinada del BoJ y del Ministerio de Finanzas podría forzar un cierre doloroso de posiciones.
- Efecto contagio en los activos de riesgo: Un movimiento desordenado del yen rara vez se queda en el mercado de divisas; suele extenderse a la renta variable, al crédito y a las monedas de mercados emergentes a través de rápidas oleadas de reducción de riesgo.
A corto plazo, los traders vigilarán tres cosas: el tono de los comentarios oficiales desde Tokio, cualquier cambio en las orientaciones del Banco de Japón antes de su próxima reunión y la reacción del apetito global por el riesgo si el USD/JPY rompe de forma clara por encima de 155. Hasta que esas señales cambien, el camino de menor resistencia sigue apuntando a un yen débil y a manos nerviosas sobre el botón de la intervención.